El sueño fue llegar y la gloria para el Esquimo ser campeón

"Campeonas, campeonas, campeonas" gritaba el público de Los Montecillos después de que Kennedi pusiera el balón en el suelo con un remate a la corta para la historia. Con él el Fundación Cajasol Andalucía, el Esquimo para los viejos rockeros, conquistó su primera liga al derrotar en el tercer encuentro del la final al Heidelberg por un emocionante 3-2.
Sevilla ha vuelto al primer plano nacional del voleibol con el Esquimo, un club muchos años en el alambre que supo reinventarse con Ricardo Lobato y Magú al frente, parte esencial de este logro del equipo que Ricardo Torronteras ha llevado a la gloria en una temporada en la que ha conquistado Copa y Liga.
Imposible controlar los nervios desde el inicio con el mítico pabellón nazareno a rebosar, incluso con aficionados canarios, haciendo ruido, mucho ruido, desde la presentación de su equipo. Pero calibrar las emociones en una final es clave, incluso un factor diferencial en un partido por el título que, como se esperaba, fue tremendamente igualado.
Las buenas recepciones de un lado y otro permitían a ambos conjuntos armar buenos ataques, lo que se tradujo en una igualdad al inicio del primer set, con los dos equipos firmes en el bloqueo. Amenazó el cuadro canario un par de veces, pero la fugaz aparición de Burse, una vez, y la solidez de Kennedi en la red evitaron que el duelo se rompiera antes. Sin embargo la visitante Matienzo tomó la responsabilidad en ataque encontrando fisuras en la defensa sevillana, con la veterana Aranda distribuyendo muy bien la pelota por todos sitios para que el bloqueo local no llegara. El conjunto insular abrió una brecha de cuatro o cinco puntos que resultaron insalvables para el Fundación Cajasol Andalucía, que cedió por 21-25 con error en el saque de Herman.
Con la grada tirando del carro para que las suyas no se vinieran abajo el Esquimo inició mejor la segunda manga, con dos bloqueos de Sansó y Herman, Burse apareciendo como opuesta y dos saques de Orejas que pusieron el 7-2. Pero quedaba un mundo y entre que Burse no estaba bien, sin confianza, y que enfrente había un gran rival con muchas variantes dentro de la pista y en el banquillo el choque se equilibró. A Herman la cazaron un par de veces intentando sorprender al segundo toque y el bloqueo canario llevó el duelo a un peligroso 17-17.
Pero ahí surgió el mejor Esquimo. Orejas asumió protagonismo desde zona cuatro con Barón multiplicándose en defensa y Delagrammatikas salió para sacar con 18-17. El primero a la red y dentro. El segundo, complicando la recepción para que Sansó la clavara de primeras. 20-17 y a respirar de nuevo. La central Sansó asumió el liderazgo con Burse apagada y con 23-21 la visitante Matienzo falló su servicio y tras una revisión un remate de una atacante del Heidelberg se fue fuera para colocar el 1-1 con el 25-21. A empezar.
El decisivo tercer set
La igualdad marcó la tercera manga con rentas de apenas dos puntos para uno u otro. La tensión iba en aumento y el miedo a pegarle fuerte se mezclaba a veces con revisiones de puntos que incrementaban la tensión. Burse parecía animarse, por fin, por momentos y Herman la buscaba. La lesión de la visitante Mckenzie en el tobillo derecho no frenó al Heidelberg, cuyas jugadoras sabían que lo de Burse era un espejismo y le tenían la moral comida en la red, pese a que ella fue quien sacó un increíble punto con varias defensas de Barón para el 14-13. Pero dos errores en ataque de Burse encendieron las alarmas con el 18-20, momento en el que Kennedi, junto a Barón en defensa llegando a todo, fue la solución por el centro para llevar la tranquilidad al equipo, que aprovechó los errores del cuadro canario en ataque para llevarse el parcial por 25-22. Sólo faltaba un set, quizás el más difícil.
No en vano, tuvo que llamar a capítulo Torronteras a sus jugadoras con Matienzo al saque cuando el 1-5 era muy amenazante. El tiempo muerto asentó al equipo nazareno, que con la central Sansó en ataque encontraba fórmulas para puntuar. A Torronteras le faltaba meterse en la pista cuando sus jugadoras pusieron el 12-10, pero con 13-13 entró en la rotación de saque Matienzo y su fuerte servicio complicó sobremanera construir buenos ataques y cuando Orejas logró pararla con un block out el 14-18 ya pintaba muy mal. Con De Blas al saque, merecía una oportunidad mucho antes por Burse, y Prol, después, el Esquimo apretó el marcador (21-24), pero el partido, la final y el campeón se resolvería en el tie break (22-25).
Barón y Kennedi
En la muerte súbita no hay segundas oportunidades. La tensión en cada acción, en cada ataque y cada defensa habían un título en juego. Y del 1-3 se pasó al 5-3 con la temida rotación del saque de Matienzo superada y con Barón volando a por cada pelota y Kennedi rematando a la corta. Tiempo muerto visitante. Y enfrente la líbero Hernández salvaba también el remate de Prol y con 7-5 Los Montecillos se venía arriba cuando Kennedi volvió a mandar la pelota al fondo tras una mala recepción rival para cambiar de pista con 8-5.
Burse, rematando entre el doble bloqueo, puso el 10-6 que Bednarek frenó con otro potente remate, pero la opuesto cajista logro otro punto clave para encaminar el triunfo. Del "sí se puede" se pasó al grito de "ese equipo" mágico ya en Los Montecillos para tener la primera bola de partido con 14-9. Ya no sé podía escapar. Falló Bianca Polo al saque, pero estaba hecho y un remate de la central Kennedi selló el título para el Fundación Cajasol Andalucía. Tras el sueño llegó la gloria.
