La juez ratifica la prisión del Gacela tras interrogarle en el hospital

La juez de Instrucción 5 de Dos Hermanas ratificó ayer el ingreso en prisión de Jonatan G. R., alias el Gacela, el delincuente que atacó a tres policías nacionales con una maza de gran peso y tamaño durante el alunizaje en un estanco. La magistrada acordó esta decisión tras tomar declaración al sospechoso en el Hospital Virgen del Rocío, donde está ingresado después de que resultara herido por un disparo efectuado en legítima defensa por uno de los agentes a los que atacó.
Se confirma así la resolución provisional adoptada en un primer momento sin haber podido interrogar al delincuente, por encontrarse éste en el hospital herido de bala y existir un informe del médico forense que exponía que estaba incapacitado para prestar declaración. Así, el 5 de octubre, la juez acordó el ingreso en prisión del Gacela, pero abría un plazo de 72 horas para volver a decidir sobre la situación del mismo. Se trataba de una situación excepcional y era necesario tomar declaración al sospechoso para confirmar esta medida.
En caso de que no se le pudiera interrogar, tendría que ser puesto en libertad, lo que motivó las quejas del sindicato Jupol, mayoritario en la Policía Nacional y que ejerce la acusación particular en nombre de uno de los policías que intervinieron en el caso. Otro está representado por la Confederación Española de Policía (CEP). En el auto de prisión, al que ha tenido acceso este periódico, la juez se muestra muy crítica con el forense. Asegura que emitió un informe el día 6 diciendo que el detenido no podía declarar, algo que hizo "sin trasladarse al hospital ni examinar personalmente al investigado, ni recabar nueva documental médica, ni tampoco hablar con los facultativos que atienden" al sospechoso. Simplemente se remitió al informe hecho por otro médico forense el día anterior.
Ante ello, la juez pidió a la dirección del hospital que le informara urgentemente sobre el estado del paciente y si éste podía declarar. Este jueves 8 de octubre, los médicos comunicaron al juzgado que el Gacela no iba a ser operado y sólo necesitaba "tratamiento conservador de carácter ambulatorio", así como que preveían darle el alta hospitalaria este viernes. Expone la magistrada que los facultativos hicieron constar que el detenido está "consciente y orientado" desde el primer momento, y que no sufre ninguna "conmoción o enajenación transitoria", y que incluso el día 5 se le retiró un gotero de morfina.
Por ello, la juez y las partes se trasladaron a mediodía de este jueves al hospital para tomarle declaración, ante el riesgo de que recibiera el alta médica y tuviera que quedar en libertad, con el consiguiente peligro de fuga. "Se entiende que el investigado ha declarado con plena capacidad para ello, aun cuando en la declaración aparentaba encontrarse confundido y no recordar nada".
El auto vuelve a hacer un relato de los hechos. Sobre las 3:10 horas del 3 de octubre, el Gacela y otros dos delincuentes entraron a robar mediante un alunizaje con un coche robado, que empotraron en un estanco de la carretera de Isla Menor, en Dos Hermanas. Los ladrones fueron sorprendidos por la Policía Nacional. El Gacela se subió al mostrador del estanco y "cogiendo desde allí impulso, se habría abalanzado con una maza de grandes dimensiones contra los agentes de Policía, alcanzando a golpear a uno de ellos en la cara". Todo fue grabado por las cámaras de videovigilancia.
Añade la juez que el mazo entraña "una especial potencialidad lesiva" y que el ataque iba "dirigido a la cabeza de los agentes, puesto que (el delincuente) toma impulso y salta sobre ellos con la maza, con una intencionalidad presunta de golpearles en la cabeza, asumiendo por tanto presuntamente las posibles consecuencias nefastas que para la vida y la salud de los agentes puede tener un ataque de similares características". En su declaración, el sospechoso dijo no recordar bien los hechos y aportó "poca información adicional que valorar".
El riesgo de fuga del delincuente está más que acreditado, según la juez, pues se trata de una persona con numerosos antecedentes y con seis condenas en su historial, tres de ellas pendientes de cumplir. La mejora de su situación clínica no hace sino aumentarlo, dada la gravedad de los delitos que se le imputan. Igualmente, hay un evidente riesgo de reiteración delictiva. Por ello, la juez ratifica el ingreso en prisión, después de que así lo solicitaran la Fiscalía y la acusación particular, que ejercen los abogados María del Carmen Iglesias Alvera, en nombre del sindicato CEP, y David Pareja, por Jupol.
Este letrado valoró "muy positivamente" esta resolución judicial. "Consideramos especialmente relevante que la resolución destaque la extraordinaria peligrosidad del ataque, que, según los indicios recogidos en las actuaciones y las imágenes de videovigilancia, se dirigió contra la cabeza de los agentes utilizando una maza de grandes dimensiones. No estamos hablando de una simple resistencia a una detención, sino de unos hechos que podrían llegar a constituir un delito de homicidio en grado de tentativa", explicó Pareja.
"Desde el primer momento hemos defendido que la situación hospitalaria del investigado no debía traducirse automáticamente en su puesta en libertad. Su derecho a recibir toda la asistencia médica necesaria es incuestionable, pero resulta perfectamente compatible con el mantenimiento de la prisión provisional cuando concurren los requisitos legales. Esta resolución demuestra que es posible garantizar escrupulosamente los derechos del investigado sin desatender la protección de quienes han sufrido una agresión mientras cumplían con su deber. Los policías también tienen derecho a sentirse protegidos por la Justicia. No pedimos privilegios para ellos, sino que su condición de víctimas no quede relegada a un segundo plano por el hecho de vestir uniforme", concluyó el abogado de Jupol.
