Vender online en Europa desde España: claves logísticas

Una tienda online puede empezar enviando algunos pedidos a Francia, Alemania, Italia o los Países Bajos sin cambiar demasiado su operación. El problema aparece cuando esos pedidos dejan de ser ocasionales.
A medida que crecen las ventas internacionales, también aumentan las preguntas.
¿Cuánto cuesta realmente enviar a otros países? ¿Conviene mantener todo el stock en España? ¿Hace falta otro almacén? ¿Qué ocurre con el IVA? ¿Hay que pagar aduanas?
Para vender online en Europa desde España, la parte comercial es solo una mitad del trabajo. La otra es construir una logística que siga teniendo sentido cuando aumentan los pedidos.
Empieza por saber dónde están tus clientes
Antes de pensar en almacenes o transportistas, mira tus pedidos.
No es lo mismo una tienda española que vende:
80% en España
10% en Portugal
10% en Francia
que una que vende:
30% en España
25% en Alemania
20% en Francia
15% en Italia
10% en otros países
En el primer caso, mantener el inventario en España probablemente tenga todo el sentido.
En el segundo, vale la pena analizar otras opciones.
La mejor ubicación logística no es necesariamente la más cercana a tu empresa. Es la que ofrece una buena combinación entre costes, tiempos de entrega y ubicación de los clientes.
Un almacén puede servir a varios países
Cuando una tienda española empieza a vender de forma regular en varios mercados, una de las primeras decisiones es dónde guardar el stock y desde dónde preparar los pedidos.
Una buena estrategia de fulfillment en Europa debe tener en cuenta la ubicación de los clientes, los costes de preparación, el transporte y las devoluciones.
No hace falta abrir un almacén en cada país.
Para muchas empresas pequeñas y medianas, una sola ubicación puede gestionar el inventario y preparar pedidos para distintos mercados europeos.
La segunda ubicación debería aparecer cuando el volumen la justifique.
Cada nuevo almacén implica dividir inventario, enviar reposiciones, gestionar más integraciones y evitar quedarse sin stock en un país mientras sobra en otro.
Calcula el coste completo de cada pedido
Uno de los errores más habituales es mirar únicamente el precio del transporte.
Un pedido tiene más costes.
Por ejemplo:
almacenamiento,
recepción de mercadería,
preparación del pedido,
material de embalaje,
transporte,
devoluciones,
y gestión operativa.
Si preparar un pedido cuesta 3 euros y enviarlo cuesta 8, el coste logístico no es 8 euros.
Es, como mínimo, 11.
Por eso los costes logísticos ecommerce deberían calcularse desde que la mercadería entra al almacén hasta que llega al cliente.
Esta cifra permite comparar mejor distintos países, almacenes y operadores logísticos.
España sigue siendo una buena base para muchos ecommerce
No siempre tiene sentido mover inventario fuera de España.
Si la mayoría de los clientes están en España, Portugal o el sur de Francia, un almacén español puede seguir siendo una buena opción.
También puede funcionar bien cuando:
el volumen internacional todavía es pequeño,
los productos tienen un valor alto,
los tiempos de entrega no son críticos,
o las tarifas internacionales negociadas son competitivas.
Cambiar de almacén simplemente porque empiezan a llegar pedidos europeos suele ser prematuro.
La decisión debería aparecer cuando los números muestran un problema real.
¿Cuándo empieza a tener sentido otro almacén europeo?
Imagina que una tienda española empieza a vender fuertemente en Alemania, Finlandia y otros mercados del norte de Europa.
Seguir enviando todos los pedidos desde España puede funcionar.
Pero quizá el coste por paquete aumenta y el tiempo de entrega deja de ser competitivo.
En ese momento conviene comparar alternativas.
Supongamos:
Preparación desde España: 2,80 €
Envío medio internacional: 9,00 €
Coste: 11,80 €
Otra ubicación europea:
Preparación: 3,20 €
Envío medio: 6,50 €
Coste: 9,70 €
Aunque el segundo almacén sea más caro preparando el pedido, la operación completa puede costar menos.
Eso es lo que hay que comparar.
El transporte depende mucho del país
Los envíos ecommerce a Europa no tienen un precio único.
Enviar desde España a Francia no cuesta lo mismo que enviar a Finlandia.
También cambian:
el peso,
las dimensiones,
la modalidad de entrega,
el volumen mensual,
y el transportista.
Una caja grande y ligera puede incluso costar más que una caja pequeña y pesada si el carrier utiliza peso volumétrico.
Por eso también conviene revisar el embalaje.
Una caja demasiado grande no solo utiliza más cartón. Puede aumentar el coste de transporte de cada pedido.
Multiplicado por miles de envíos, deja de ser un detalle.
No hay aduanas internas para mercancía en libre circulación
Este punto genera bastante confusión.
España forma parte de la unión aduanera de la Unión Europea.
Una mercancía que ya está correctamente en libre circulación dentro de la UE puede desplazarse entre Estados miembros sin pagar otro arancel aduanero simplemente por cruzar de España a Francia, Alemania o Estonia.
Por ejemplo, si una empresa importa productos desde China a España y completa correctamente la importación, no vuelve a realizar una importación aduanera cada vez que envía una unidad a un cliente alemán.
Las aduanas vuelven a ser importantes cuando la mercancía entra a la UE desde un país externo.
Por eso conviene diferenciar siempre entre transporte dentro de Europa e importación desde fuera de Europa.
El IVA sí necesita planificación
Que no haya aduanas internas no significa que todas las ventas europeas tengan el mismo tratamiento fiscal.
En las ventas B2C a consumidores de otros países de la UE existe un umbral común de 10.000 euros para determinadas ventas a distancia.
Superado ese umbral, generalmente se aplica el IVA correspondiente al país del consumidor.
El sistema OSS permite declarar determinadas ventas B2C transfronterizas desde un único portal, evitando tener que registrarse únicamente por esas ventas en cada mercado por separado.
Para una tienda online que empieza a crecer fuera de España, merece la pena revisar esta parte con su asesor fiscal antes de que el volumen internacional sea importante.
Las devoluciones forman parte del coste
Una estrategia de logística ecommerce en Europa no está completa si solo analiza el envío de ida.
Los productos también vuelven.
Si vendes moda, calzado o cualquier categoría con muchas devoluciones, la ubicación del almacén puede cambiar bastante los números.
Un envío económico desde España a Suecia puede dejar de ser tan atractivo si después tienes que pagar el retorno internacional de una parte importante de los pedidos.
Antes de elegir una ubicación, pregunta:
¿Dónde devolverá el cliente?
¿Cuánto cuesta el retorno?
¿Quién revisa el producto?
¿Cuándo vuelve a estar disponible para vender?
¿Tiene sentido utilizar un punto de devoluciones local?
Las respuestas dependen del producto y del volumen.
No elijas un almacén solo porque sea barato
Buscar un almacén ecommerce Europa únicamente por precio suele ser un error.
Un almacén barato puede estar lejos de tus clientes.
Otro más caro puede reducir considerablemente los gastos de transporte.
La comparación debería incluir al menos:
coste de almacenamiento,
preparación del pedido,
entrada de mercancía,
transporte al cliente,
devoluciones,
y mínimos mensuales.
Después hay que aplicar esos costes al reparto real de pedidos por país.
Una empresa que vende principalmente en Alemania debería obtener una conclusión diferente de otra que vende sobre todo en Finlandia.
Empieza con una operación simple
No hace falta diseñar desde el primer día una red logística europea con cinco almacenes.
Para la mayoría de ecommerce, es mejor empezar simple.
Una ubicación.
Un buen control de inventario.
Transportistas adecuados para los principales mercados.
Un proceso claro de devoluciones.
Después, los datos indican cuándo cambiar.
Si los pedidos a una zona concreta crecen mucho, puedes estudiar una segunda ubicación.
Si no, dividir el stock antes de tiempo puede crear más problemas de los que resuelve.
La logística debería acompañar las ventas
Vender online en otros países europeos puede abrir mercados mucho mayores que el mercado nacional.
Pero la logística debe crecer al mismo ritmo.
Primero entiende dónde están tus clientes.
Después calcula el coste completo por pedido.
Compara almacenamiento y transporte juntos.
Y solo entonces decide dónde guardar el inventario.
Para una tienda española, usar un almacén fuera de España no debería ser el objetivo en sí mismo.
Tiene sentido cuando reduce costes, mejora los tiempos de entrega o facilita el crecimiento en mercados donde ya existe una demanda real.
La mejor logística europea no es la que parece más sofisticada.
Es la que permite vender más sin convertir cada nuevo país en un nuevo problema operativo.
