El juez envía a prisión preventiva a la esposa del empresario sevillano asesinado en República Dominicana

El juez envía a prisión preventiva a la esposa del empresario sevillano asesinado en República Dominicana

La crónica del Diario Libre de República Dominicana, con el que ha contactado este periódico, recoge igualmente que en la comparecencia judicial de los seis detenidos, que se prolongó por espacio de unas cuatro horas, el juez Julio César Araujo ratificó que el asesinato de Antonio Jiménez fue planificado por su pareja, Patria Eridania Gómez Jiménez, quien presuntamente se coordinó con los demás imputados para acabar con la vida del empresario afincado en la localidad sevillana de Dos Hermanas.

Mientras se desarrollaba la vista para decidir sobre las medidas que debían imponerse a los imputados, decenas de familiares de los sospechosos se concentraron en los alrededores del Palacio de Justicia de Valverde, lo que obligó a desplegar un amplio dispositivo policial para garantizar la seguridad.

Un asesinato por 5.600 euros

Según las investigaciones policiales, el asesinato de Antonio Jiménez fue financiado y coordinado por su esposa, con la ayuda de su compadre, Ángel Simeón Ramírez, que está considerado como coautor intelectual, y todo se habría organizado en el negocio de Leonardo Cruz, Leo, que tiene un vivero en Maizal. La investigación ha podido determinar que Leo contactó con Lorenzo Osoria López, el Chacho, a quien le entregó 200.000 pesos dominicanos (unos 2.800 euros) como primer pago para ejecutar el crimen, comprometiéndose a entregarle otros 200.000 pesos una vez se completara el encargo, es decir, el sicario cobraría unos 5.600 euros al cambio. Lorenzo Osoria contactó a su vez con Julio César López Michel, quien aceptó participar en la ejecución del homicidio, según la Policía dominicana.

El primer pago por el asesinato se efectuó en el año 2024, pero el crimen no se materializó porque el empresario regresó a España, por lo que retomaron la idea a su regreso. Antonio Jiménez López fue hallado muerto el 20 de septiembre de 2025, dentro de un vehículo en una zona rural de la provincia Valverde, con una herida de bala en la cabeza.

La investigación arrancó en España durante septiembre de 2025, el mismo mes del fallecimiento. Familiares del fallecido acudieron a la Comisaría de la Policía Nacional en Cádiz para denunciar las circunstancias sospechosas que rodeaban su muerte. Así, explicaron que el empresario se encontraba en trámites de separación de su esposa y mantenían conflictos económicos y patrimoniales sin resolver. Estas circunstancias, sumadas a las dudas sobre lo acontecido durante su estancia en el país caribeño, motivaron la solicitud de intervención policial.

Antes de viajar, el fallecido entregó a personas de confianza documentación relacionada con gestiones para recuperar su empresa y patrimonio, así como trámites consulares que debía realizar con su esposa. Además, envió varios audios en los que expresaba temor por su seguridad personal y manifestaba que temía por su vida, elementos que reforzaron la sospecha de homicidio premeditado.

La Brigada de Policía Judicial de Cádiz inició la operación 'Plantel' y estableció contacto con las autoridades dominicanas. El Agregado de Interior de España en República Dominicana desempeñó un papel fundamental en la coordinación policial y el intercambio de información, junto con la Embajada española. Las diligencias desarrolladas por la Dirección Central de Investigación de la Policía Nacional dominicana, en coordinación con el Ministerio Público, incluyeron análisis de videovigilancia, entrevistas a testigos y registros que permitieron reconstruir los últimos movimientos de la víctima.

Según las conclusiones de la investigación, la esposa del fallecido habría desempeñado un papel clave como presunta autora intelectual del homicidio, coordinando el plan con varias personas de su entorno cercano. Estos colaboradores habrían contactado con intermediarios para localizar a quienes ejecutarían materialmente el crimen.

Un empresario con raíces almerienses

Natural de Albox (Almería), Antonio Jiménez se dedicaba al negocio de plantas y flores, siendo propietario del vivero Nazagarden, aunque en junio de 2019 se cambió el nombre del establecimiento por el de Patria Garden -el nombre de su esposa-, aunque popularmente es conocido como el vivero de la carretera de Montequinto. En la práctica, era ella quien atendía a los clientes, mientras que el empresario mantenía un perfil más discreto en la gestión cotidiana del establecimiento.

Su trayectoria profesional comenzó con la venta de plantas y flores y se amplió a la decoración de eventos, bloques de pisos y establecimientos hoteleros, convirtiéndose en un referente del paisajismo y la decoración floral en la comarca sevillana. La pareja llevaba casada más de diez años y tenían un hijo de once años, aunque Antonio Jiménez tenía otros tres hijos mayores fruto de relaciones anteriores. El empresario viajaba con frecuencia junto a su esposa a la República Dominicana, de donde ella es originaria.

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