Pinheiro mete a Brasil en la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno

Lucas Pinheiro Braathen llegó a los Juegos Olímpicos de Cortina-Milán como un candidato serio a romper la ausencia de oros olímpicos de invierno tanto para Brasil como para Sudamérica. Ahora, es historia viva del olimpismo gracias a su estelar participación en el eslalon gigante.
Un oro que rompe un techo de 102 años
La imagen que quedará en los archivos olímpicos es contundente: Pinheiro cruzando la línea de meta, lanzándose a la nieve y celebrando entre lágrimas. Al fin, la historia de las bet había cambiado. En el Stelvio Ski Centre, el brasileño firmó un espectacular 2:25.00 y se colgó el oro del gigante masculino. El suizo Marco Odermatt fue plata a más de medio segundo, y su compatriota Loïc Meillard completó el podio con 2:26.17.
La dimensión de la victoria de Pinheiro va más allá del resultado personal. Brasil y Sudamérica, en su conjunto, nunca habían logrado una medalla en los JJOO de invierno. Con ese descenso, Pinheiro ha abierto una vitrina y ha creado una nueva era para el deporte de invierno del cono sur.
El desarrollo de la prueba también refuerza el logro. Con el dorsal #1, clavó una primera manga descomunal (1:13.92), casi un segundo más rápido que la de Odermatt. En la segunda, con una nieve más pesada, se dedicó a administrar su renta sobre su rival, conservando unas 58 centésimas decisivas para conquistar el metal más preciado.
La ruta personal de un campeón improbable
El camino de Pinheiro es muy particular para una persona brasileña. Pese a contar con la nacionalidad del país carioca, Pinheiro nació en Oslo, de madre brasileña y padre noruego, además de haber competido durante años por Noruega y ser Campeón del Mundo de eslalon en el año 2023. Sin embargo, su carrera deportiva tuvo un serio batacazo por un conflicto con la federación noruega, que le llevó a un retiro temporal.
En 2024 pudo regresar a la competición, ya bajo bandera brasileña y con una idea muy clara: competir en sus propios términos y ampliar el mapa cultural del esquí alpino. En noviembre de 2025 ya se había convertido en el primer brasileño en sumar una prueba de Copa del Mundo. Así, el resultado de estos Juegos Olímpicos está lejos de ser un golpe de suerte en las apuestas deportivas: es la consecución lógica de un deportista al que casi sacan de la élite.
Tras la final, el propio Pinheiro admitió que todavía no sentía que fuese real todo lo que acababa de ocurrir. También recordó que, de niño, soñaba con convertirse en futbolista e imitaba a Ronaldinho y Ronaldo cuando visitaba Brasil. Esa raíz explica su estilo: un corredor de técnica fina, sí, pero también un atleta que celebra en clave popular.
A partir de ahora, cada participación brasileña en deportes de invierno se leerá con otro tono. Hasta este año, todas las medallas olímpicas de Brasil habían sido exclusivamente veraniegas. Desde el 14 de febrero de 2026, esa línea ha cambiado para siempre.
