La Poncia de Lolita Flores gustó al público de Dos Hermanas

El público de Dos Hermanas se ha rendido ante la Poncia de Lolita Flores. Con un escenario sobrio, una dramaturgia intensa y una Lolita que se encuentra en plena madurez interpretativa, la función consiguió atrapar al público desde el primer minuto. El silencio y respeto fue la tónica predominante durante los 70 minutos de representación, solo roto por las características toses del otoño y alguna que otra notificación móvil no silenciada y desobediente a las perticiones realizadas por el teatro para no interrumpir la interpretación.
La obra, escrita por Luis Luque y Juan Carlos Rubio, se adentra en lo que ocurre después del final trágico imaginado por Lorca para La casa de Bernarda Alba. Lolita da vida a la criada de la casa, Poncia, en un montaje producido por Pentación y programado por la Delegación de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento en la agenda cultural de noviembre en el teatro municipal.
Su trayectoria en los escenarios, desde su primera visita al municipal nazareno con la obra Prefiero que seamos amigos, en enero de 2018, ha alcanzado un nivel de solidez que es incuestionable y eso se notó sobre el escenario. La actriz se mueve con naturalidad en una interpretación que mezcla el humor agrio, la resignación y una rabia contenida. Con su característica voz rasgada y su dominada presencia escénica, Lolita dota a su personaje de una humanidad que el público siente cercana desde el primer instante de su aparición en escena.
Aunque en esta obra la principal apuesta es la palabra, la fuerza que tiene este monólogo consigue que no se haga pesado en ningún momento, sino que, por el contrario, fluye con ritmo. La escenografía y puesta en escena, aunque contenida, también contribuyen a esa fluidez, con el juego constante de la actriz con las gasas blancas que cuelgan del escenario o la importancia de la iluminación, además de otros recursos escénicos, como cuando Poncia, con una jarra en la mano, llena de leche cuatro vasos que representan las cuatro hijas de Bernarda.
Aunque La casa de Bernarda Alba es universalmente conocida, el texto de Luis Luque y Juan Carlos Rubio ofrecen una perspectiva nueva de la historia, la que ofrece una mujer que vio, calló y ahora decide hablar para contar su versión. Ya que la obra es un ejercicio de memoria que no sólo revisa la tragedia vivida en la casa, sino que rescata la figura de una mujer que, en la sombra de la autoridad de s señora, ha sido testigo privilegiada de todas las pasiones latentes en el texto de Lorca.
Lolita se mueve durante toda la representación entre la contención y el desgarro, y es en esa mezcla donde reside el éxito de este montaje, ya que el público de Dos Hermanas enmudeció con Poncia en cada gesto, en cada pausa y en cada confesión. Un silencio solo roto por el aplauso y la ovación final de varios minutos de los espectadores en el teatro municipal nazareno, que la artista agradeció al finalizar la función, adelantándose en felicitar la Navidad y el Año Nuevo a los presentes. Terminando con esta representación en el municipio nazareno su periplo con esta obra por los teatros andaluces.
